Imagen de presentación de psicóloga Nicole Polensvaig

Nicole Polensveig
Psicóloga General Sanitaria
Especialista en Trauma

Idiomas: Español, Inglés

«Cuando descubra quién soy, seré libre.»

Formación Básica en EMDR Nivel 1 – Imaya Formación

Máster en Psicología General Sanitaria

Grado en Psicología (Convalidación de Título Extranjero) – UNED

Posgrado en Violencia de Género: prevención, detección y acción – IFIS

Máster en Ciencias Forenses: Psicología Forense y Penitenciaria – UAM

Grado en Psicología – IDC

Psicóloga – Safer Care (Actual)

Psicóloga – ACCEM  (Actual)

Auxiliar de Servicios Sociales – Fundación Labor

Evaluación Psicológica – Fundación Entreculturas 

Educadora Social – Agencia Madrileña de Atención Social (AMAS)

Técnico de Sensibilización de Punto Violeta – Fundación Aspacia

A veces lo que sentimos, no necesita una explicación inmediata, sino un espacio donde poder ser escuchado.

Muchas veces el malestar no es fácil de entender. No siempre sabemos ponerle palabras, pero se siente: en el cuerpo, en la forma en la que pensamos, en cómo nos relacionamos o en cómo transitamos el día a día.

Mi recorrido personal y profesional me ha llevado a acercarme a la psicología desde la convicción de que cada experiencia tiene un sentido y un contexto, y que a veces necesitamos un apoyo externo que nos sirva de espejo para comprendernos con calma y amabilidad.

¡Hola! Soy Nicole Polensvaig, psicóloga general sanitaria, y acompaño a personas adultas en sus procesos emocionales y vitales.

Para mí, la psicología es una forma de acercarme a las personas desde la escucha, la sensibilidad y el respeto por sus historias de vida.

Trabajo desde un enfoque integrador, combinando diferentes herramientas terapéuticas en función de las necesidades de cada proceso, siempre desde una mirada flexible, cercana y respetuosa, donde el vínculo terapéutico ocupa un lugar central.

Elegí dedicarme a la psicología desde el interés por comprender el malestar que en ocasiones aparece por el simple hecho de habitar el mundo, y para poder acompañar a personas en momentos de dificultad, ofreciendo un espacio donde aquello que duele, pesa o confunde pueda ser explorado con calma.

Me mueve la idea de seguir creando espacios en los que las personas a las que acompaño se sientan escuchadas, validadas y sostenidas, atendiendo siempre a su historia, su contexto y su manera única de vivir lo que les atraviesa.

A lo largo de mi recorrido, he ido construyendo una forma de trabajar que pone en el centro la singularidad de cada proceso, entendiendo que no existen dos historias iguales y que cada experiencia merece ser mirada desde su propia complejidad.

La terapia es un lugar donde empezar a mirarnos de otra manera.

Entiendo la terapia como un espacio seguro donde poder parar, escucharse y empezar a dar sentido a lo que nos ocurre.

Un lugar donde poder poner palabras a aquello que a veces cuesta nombrar, o incluso a lo que todavía no tiene forma pero se siente en el cuerpo.

La terapia es un proceso de reconexión con una/o misma/o, en el que poder comprender la propia historia y construir nuevas formas de relacionarnos con lo que nos ocurre.

Toda emoción tiene una historia y toda historia, merece un espacio donde ser escuchada.

Lo que nos ocurre no se entiende sin tener en cuenta de dónde viene.

Acompaño desde la idea de que el malestar emocional no aparece en el vacío, sino que forma parte de una historia de vida y de un contexto determinado.

Trabajo con una perspectiva de género y una mirada interseccional, teniendo en cuenta cómo influyen los factores sociales, culturales y personales en la salud mental de cada persona.

Mi trayectoria profesional ha estado vinculada al acompañamiento de personas en contextos de exclusión social y vulnerabilidad, trabajando en recursos de violencia de género, sinhogarismo y con población migrante. Estas experiencias han ido configurando mi forma de entender el sufrimiento psicológico, permitiéndome atender no solo a lo individual, sino también a las condiciones de vida que atraviesan a cada persona.
Esto me permite acompañar procesos en los que pueden estar presentes experiencias de desigualdad, violencia, desarraigo o cambios vitales importantes, desde un lugar más comprensivo y ajustado a cada realidad.

Cada proceso terapéutico es único, pero nunca puede faltar el vínculo.

En terapia, doy especial importancia a crear un espacio de seguridad y confianza, donde puedas sentirte escuchada/o sin juicio y con respeto por tus tiempos.

Mi forma de acompañar es cercana y sensible, atendiendo tanto a lo que puede expresarse con palabras como a aquello que el cuerpo ya está manifestando.

A lo largo del proceso, trabajaremos para poder comprender lo que te ocurre, dando espacio a los malestares emocionales y a la construcción de recursos y herramientas que te permitan sentirte mejor contigo misma/o.